Aleatoriedad en competiciones por equipos de tenis: El milagro de Aranjuez

Aleatoriedad en competiciones por equipos de tenis: El milagro de Aranjuez

_K1A16693Este sábado pasado prenavideño viajamos por fin después de 4 cancelaciones por lluvia a Aranjuez a disputar la primera ronda del campeonato de Madrid absoluto por equipos en 4ª categoría con el club de tenis ciudad de Alcobendas. Las competiciones por equipos de tenis han sido mis favoritas desde mi época de jugador en Huesca.

Muy deportivamente los componentes del equipo absoluto del club de tenis Aranjuez me permitieron pelotear con ellos un rato antes de los partidos. Había llegado el primero y fue un detalle que valoro mucho porque no siempre sucede. Gracias pues.

Al tener pocos puntos era el número 6 de mi equipo lo cual ni me animaba ni lo contrario pues soy consciente de que en por equipos no siempre el ranking de los jugadores refleja su nivel real.

Nos fuimos para la pista con Sergio a disputar nuestro encuentro. Eran de hormigón poroso.

Traté de estar concentrado en todo momento y jugar con criterio táctico, el cual últimamente intento desarrollar  con Iván en los entrenos. De hecho, pesó un poco más este componente que el técnico en mi opinión. Le dí mucha importancia al comienzo de las jugadas y ese hecho me hizo dominar muchas situaciones que de otra forma hubieran estado más igualadas.

Conseguí romper en todas las ocasiones y mantener siempre mi saque, es decir, fue 6/0 6/0, pero no hubo tanta diferencia en verdad y Sergio mereció coger algo más de ritmo jugando. El problema es que mi objetivo era que no lo cogiera…   0/1 para Alcobendas.

El acabar mi partido pronto me permitió mirar los partidos de los compañeros y tratar de animarles o decirles alguna cosilla según conviniera.

Rubén (3) estaba fuera de ritmo  y su rival tenía un nivel muy alto. 1/1.

Pablo (1) estaba desentrenado por venir de lesión y su rival, también joven, tenía bastante ritmo. Se adelanta Aranjuez 2/1.

Lucas (4) es jovencito y se vió que se está formando tenísticamente. Fallaba demasiado. Además jugó con el capitán que tenía un tenis completo y bien estructurado. 3/1 para Aranjuez que da un manotazo en la mesa. Pintan bastos para Alcobendas.

Sergio (2) y su rival, un chico joven y con buen tenis, hicieron un primer set disputado que acabo cayendo en el lado de Aranjuez. Sergio ya tenía problemas físicos y se vaticinaba un partido duro y sufrido. Le animé un poco y le dije como veía el partido. Yo sentía que el se venía arriba por estar yo allí mirando y apoyando. Es una sensación indescriptible.

Bajé para la pista de abajo en donde Adrián (5) estaba batallando fogosamente con su rival que gustaba de repartir el juego agresivamente con su derecha. El alto jugador de Aranjuez se había adjudicado el primer set. Fue un partido muy bonito. Intervine para decirle a Adrián que no había tanta diferencia y que si se empeñaba un poco más en defenderse de las acometidas tendría su oportunidad. En efecto el resultado fue asombroso, con el jugador Alcobendés, compitiendo férreamente con su oponente. No se me olvidará la frase: «Lo voy a dar todo».

De nuevo subí a la pista de Sergio en donde un parcial contundente, 8 juegos a 0 creo, daban alas al fino jugador del C.T.C.Alcobendas. No obstante, los pinchazos en la espalda de Sergio y su consecuente gesto de dolor mirando al cielo mostraban que la dureza del partido era máxima. No todo estaba ganado, había que seguir insistiendo.

De repente miramos hacía abajo y el rival de Adrián estaba tendido en el suelo. Yo pensé que era un esguince pero me equivocaba. El músculo se había contraído repentinamente produciendo un dolor atroz. Pese a ello, el valiente continúo en la lucha apostando por un tenis ofensivo del que Adrián se defendió como gato panza arriba.

Lamentablemente, después de un rally intenso en el que el ribereño acudió a una bola forzada en el flanco de su revés, súbitamente le dió una contractura en la otra pierna.

Finalmente abandonó la contienda.

Mientras Sergio pudo cerrar el tercer set manteniendo una lucha constante con su rival, que se negaba a conceder el partido como si nada.

Magníficas batallas las protagonizadas por estos 4 jugadores.

Y llegó el momento de los dobles; Mientras discutíamos la táctica, mi novia nos trajo unos revitalizadores bocadillos de tortilla de patata, que nos permitieron coger fuerzas.

Sergio y un servidor nos alienamos como dobles número 1; Adrián y Rubén fueron el doble número 2.

Ya en pista calenté lo mejor que pude ya que me cuesta entrar en calor. Por otro lado, hacía mucho que no jugaba dobles, ni amistoso ni competición y al principio del partido la rapidez del juego me intimidaba un poco. Afortunadamente disimulé bien.

El partido fue muy igualado y de nuevo se plasmó la realidad de que los primeros tiros de cada serie son fundamentales. Restando no me sentí pletórico pero la interacción continua con Sergio me daba el hilo de continuidad que todo partido necesita. Con el saque mantuve un nivel aceptable aunque lo perdí en el primer juego del segundo set.

Las diferencias fueron leves. En mi opinión estos detalles que nos permitieron distanciarnos ligeramente de los rivales fueron más de tipo táctico que técnico. En concreto táctica posicional.

Álvaro, el capitán de Aranjuez, tiene un estilo de dobles completo y agresivo. Me resultó complicado competir con él.

El compañero de Álvaro, un chico joven con buenos tiros del que no recuerdo el nombre, demostró una buena actitud para el tenis de competición.

Mi compañero Sergio tuvo una estabilidad alta durante todo el partido y me dió la confianza necesaria para poder desarrollar mi juego. A destacar su juego raso.

A nivel psicológico tampoco hubo gran diferencia entre los ribereños y los alcobendenses. Por mi parte traté de leer el partido lo mejor posible y creo que mi toma de decisiones en pista nos resultó ligeramente favorable.

Al acabar el último punto nos abrazamos pues habíamos vivido juntos momentos muy intensos esa fresca y por fin, no lluviosa, tarde de diciembre.

(En la foto que corona el artículo  bromeando con mi novia sobre mi papel como pilar del equipo. (Haciendo el gesto de levantar))

 

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